Cuidado de joyas con piedras preciosas
(Rubíes, Esmeraldas, Zafiros, Diamantes)
Las joyas con piedras preciosas suelen ser duraderas, pero cada piedra tiene características distintivas que requieren un cuidado minucioso. Los rubíes y los zafiros son muy resistentes a los arañazos, mientras que las esmeraldas son más delicadas debido a las inclusiones naturales y los tratamientos comunes con aceite. Los diamantes son extremadamente duros, pero pueden astillarse si se golpean con fuerza, especialmente en los bordes o en engastes vulnerables.
Para proteger estas piedras preciosas, evite los impactos, la fricción y la exposición a productos químicos agresivos. Póngase siempre las joyas después de aplicar maquillaje, perfume o laca, y quíteselas antes de practicar deportes, nadar o limpiar la casa. Para la limpieza rutinaria, utilice agua tibia con jabón y un paño o cepillo suave, pero evite la limpieza ultrasónica o con vapor para las esmeraldas y las piedras tratadas.
Cuando no las use, guarde cada pieza individualmente en una bolsa suave o en un joyero forrado para evitar rayones e impactos accidentales.